ser-propio-jefeSi eres como la mayoría de los dueños de negocio que conozco, abriste tu empresa para conseguir un cierto grado de libertad personal. Esa historia de ser tu propio jefe y decidir qué y cuándo hacer.

Sucede que, en la mayoría de los casos, es exactamente lo contrario, tu empresa se vuelva tan dependiente de ti que tu sueño de libertad se puede convertir en una pesadilla. Tu día a día es una secuencia interminable de problemas y tus empleados parecen no ser capaces de dar un paso sin ti. Al final del día, tienes esa extraña sensación de que estuviste todo el tiempo ocupado, pero no generaste nada.

La verdad es que, cuando te encuentras en esta situación, no eres un dueño de negocio sino un auto-empleado. Trabajas EN tu negocio y no PARA tu negocio. Si tu no estás ¡tu negocio se detiene!. Y esto sucede por tu responsabilidad. Al final construiste un negocio en torno a ti. Es decir que tu negocio y tú son la misma cosa.

¿Entonces qué puedes hacer?

Primero, necesitas cambiar la forma en la que ves tu negocio. Tu empresa debe ser una entidad separada de ti, funcionando de manera independiente y sistemática. Esto te permitirá estar afuera del negocio.

En segundo lugar, debes ver a tu empresa como un conjunto de sistemas y procesos que hacen que funcione con regularidad. Tu trabajo consiste en asignarlos y escribirlos.

El tercer paso es rediseñar tus sistemas y reescribir tus procesos, de manera en que se vuelva eficientes y estén alineados con el propósito de tu empresa. Prioriza lo que es más importante y tenga mayor impacto. Elimina lo que no sea necesario. Automatiza lo que sea posible. Es fundamental que todo esté documentado.

Tu próxima etapa es delegar. Esto significa definir responsables, entrenar y dar soporte para que los procesos ocurran de forma consistente. Es importante que tengas a las personas correctas y que estén comprometidas con tu negocio.

Cuando todo esto esté, tu papel será de el “aceitar” la máquina. Hacer periódicamente los ajuntes necesario para que tu empresa esté siempre funcionando bien, y ¡sin que tengas que estar presente!

Al final, ¡tendrás tu libertad personal!

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Escrito por el ActionCOACH: Eduardo Mendonça