En virtud de la necesidad de adaptación que deben tener las empresas modernas, su modelo de gestión será clave para el éxito de su negocio. En este punto es cuando debe contemplar si su emprendimiento posee un enfoque proactivo o reactivo. Si aún no sabe cómo diferenciar estos conceptos, con gusto lo aclaramos a continuación.

¿Cómo es la administración reactiva?

Una gestión reactiva tradicional es aquella que no cuenta con un plan para hacer frente a los cambios repentinos que afectan una organización. Esto quiere decir que su empresa simplemente está reaccionando a las circunstancias y su gerencia tiende a resolver los problemas planteados de forma espontánea, impulsivamente o de manera improvisada.

Desde otra perspectiva, esto significa que las decisiones para afrontar los nuevos escenarios no han sido contemplados con anterioridad. Esta falta de coordinación o planeación es la principal diferencia con respecto a un enfoque proactivo porque puede conducir a malas decisiones.

¿Qué es el enfoque proactivo?

La administración proactiva no es completamente lo opuesto a lo anterior, pero fomenta un mayor control. Aunque no todos los cambios son previsibles, hay que tomar acciones para reducir los efectos negativos. La proactividad es una actitud basada en asumir la responsabilidad para que las cosas sucedan.

Esta implementación busca que los encargados de la gerencia de su negocio tengan una mayor iniciativa de prevención. De esta forma, pueden adaptar las soluciones creativas al contexto, mejorar la aplicación de procedimientos, apuntalar el trabajo en equipo y conseguir los resultados esperados según las circunstancias.

Diferencias clave entre la gestión reactiva y proactiva

Los principales aspectos que podemos diferenciar entre ambos enfoques, serían:

  • Entorno laboral. Por experiencia, una atmosfera proactiva impulsa la capacitación constante del personal, valora su participación en decisiones clave y procura que sientan una mayor identificación con la empresa. En cambio, un enfoque reactivo tiende a ser más autoritario y desorganizado, restándole protagonismo al personal, lo cual suele mermar su compromiso con los objetivos empresariales.
  • Estilo del management. En una compañía pueden coexistir el enfoque proactivo y reactivo según resulte conveniente. El hecho de ser capaces de improvisar sirve para complementar las estrategias diseñadas para anticipar las posibles amenazas o imprevistos. Teniendo un plan de apoyo, usted evita la confusión y las decisiones súbitas.
  • Técnicas de gestión. La administración proactiva tiene como objetivo la integración de sus colaboradores mediante la planificación a corto/largo plazo, la capacitación y la preparación anticipada. Por otra parte, la gestión reactiva carece de una programación detallada, suele propiciar situaciones de emergencia por falta de control y promueve una visión limitada a objetivos de corto plazo.

Es importante que su organización muestre la flexibilidad de un enfoque proactivo para elaborar mejores estrategias y una administración reactiva para actuar sin dilación. El coaching empresarial desarrolla estas habilidades en su equipo gerencial y con Action Coach usted obtiene las herramientas que necesita.